Nuestro veredicto
Todos los soportes de portátil resuelven el mismo problema —subir la pantalla— y compiten por hacerlo con más o menos rigidez. Este añade un eje que ninguno de los otros tiene: la base gira 360° sobre la mesa. Es una función de nicho, y conviene ser claro sobre para quién es. Si trabajas solo, no la vas a usar nunca. Si en tu mesa se sientan clientes, pacientes o compañeros a los que enseñas la pantalla varias veces al día, es la diferencia entre girar el soporte con un dedo y levantar el portátil con los cables puestos. El resto de la ficha es competente sin ser excepcional: rango de 10 a 17,3 pulgadas —el más amplio de los cinco soportes de portátil que analizamos—, altura y ángulo ajustables, plegado para el transporte, aluminio con silicona antideslizante y una carga máxima de 5 kg que cubre cualquier portátil de consumo. El fabricante insiste en que la base es más grande y más pesada que en su modelo anterior, precisamente para que no se mueva al escribir. La reserva es de otro tipo: con 1.551 valoraciones es un producto reciente, y aunque el 4,8 de media es excelente, las reseñas son cortas y poco descriptivas, así que hay menos evidencia de uso prolongado que en un mStand con doce años de historial. A 49,99 € pagas la base giratoria; si no la necesitas, hay soportes igual de sólidos por la mitad.