Nuestro veredicto
Físicamente es el mismo teclado que el Advantage360 con cable, y todo lo que hace bien lo hace igual: cuencos cóncavos que evitan estirar los dedos, columnas verticales en lugar de filas escalonadas, Intro y Espacio en los pulgares, división real con elevación lateral en tres alturas, mecánicos Gateron Brown y soportes de palma integrados. Lo que añade es libertad de colocación, porque sin el cable de unión cada mitad va donde quieras, y curiosamente hoy cuesta 16 € menos que la versión con cable. Lo que quita es la parte que más gente valora del modelo estándar: el motor SmartSet. La versión Professional funciona sobre ZMK, un firmware de código abierto, y personalizar el teclado deja de ser abrir una aplicación y pasa a ser editar archivos de configuración y compilar desde un repositorio. Para un programador acostumbrado a ese flujo puede ser incluso una ventaja, porque el control es total. Para el resto es un muro, y ahí está el origen de una nota media de 4,0, la más baja de esta categoría, con un 14 % de valoraciones de una estrella pese a mantener un 64 % de cincos. Ese reparto no describe un producto mediocre: describe un producto que encanta a quien encaja en su perfil y frustra a quien no lo sabía antes de pagar 512 €. Añade la adaptación de semanas propia del formato y el hecho de que la referencia vendida aquí es la británica. Compra deliberada, nunca impulsiva.